Poco hay que decir de una de las mejores películas del género de gangsters, donde Robert De Niro, Ray Liotta y Joe Pesci son el trío de ases sobre el que se apoya Martin Scorsese para explicar el devenir de la mafia neoyorquina durante tres décadas.
Para poner la guinda a este pastel, una banda sonora a la altura, con autores consagrados como Aretha Franklin, Bobby Darin o un maestro del blues como Muddy Waters, que aporta su sonido inconfundible con este "Mannish boy".
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