Otra joyita de Pixar, en la que el protagonista no es ni un muñeco, ni un superhéroe, ni siquiera un monstruo. Es Rayo McQueen, ni más ni menos que un coche que tiene entre ceja y ceja un sólo sueño: ganar la Copa Pistón. Lo que son las cosas, las casualidades le llevaron a un pueblo perdido lejos de la gran autopista.
Allí, en medio de la civilización, el impetuoso Rayo se dará cuenta que ganar no lo es todo en la vida.
En una película que tiene como eje el motor, no desentona para nada este "Route 66" del legendario Chuck Berry.
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