La película en la que Ben Stiller debutó como director pretendía ser una descripción de la llamada "Generación X". La trama gira en torno a la vida de sus jovenes cuatro protagonistas, y a las dificultades que se encuentran en su vida cotidiana. Sin embargo, esa crítica a la sociedad se queda en la superficie, dejando esta película como una simple y manida comedia generacional.
Lo que sí consiguió Stiller fue dejar momentos que el espectador recuerda una y otra vez después de haber visto la película, como esta escena en la que el "My sharona" de The Knack es protagonista principal.
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